jueves, 3 de noviembre de 2016

En la zona de confort



Por encima de cualquier cosa las personas necesitamos sentirnos bien y nos pasamos toda la vida intentando permanecer en una zona de confort, aunque muy pocos son quienes logran una estabilidad mental que les haga olvidarse de las preocupaciones del día a día.

Nosotros no somos ni psicólogos, ni psiquiatras, ni psicoanalistas, pero somos personas que llevan muchos años intentando encontrar ese punto intermedio para ser feliz y aunque cueste de creer, el dinero no será lo que nos de esa ansiada felicidad que buscamos.

Cosas tan sencillas como pasear por el bosque o estar sentado en la arena de la playa viendo una puesta de sol pueden ser las cosas más maravillosas del mundo, tan solo hay que ser capaz de concentrarse y dejar la mente en blanco para sentir cada brisa de aire o cada rayo de sol.

En mi caso particular tuve muchos problemas porque el sexo me obsesionaba, pasaba todo el día viendo videos porno y llegué a pensar que debía comenzar un tratamiento para desintoxicarme de esa adicción, pero en el momento en el que me di cuenta de que no hacía daño a nadie y no pasaba de ver videos xxx amateurs que eran mi pasión, me relajé y pude disfrutar de mi sexualidad plenamente junto a mi pareja.

Lo que en un principio nos puede parecer en un problema se puede convertir en nuestra forma de vida y quiero decir, por ejemplo, que ahora mi mujer y yo regentamos un local de intercambio de parejas y atrás quedaron aquellos tiempos de masturbaciones solitarias en mi habitación sin llegar a ningún lado y encontrándome totalmente vacío.

Todo comenzó cuando decidí contárselo a mi mujer, ella sabía que yo consumía pornografía pero no hasta el extremo de poder pasar 4 o 5 horas delante la pantalla de un ordenador, ella trabajaba todo el día y yo siempre en el turno de mañana y como no teníamos hijos, pues ya os podéis imaginar a lo que me dedicaba cuando llegaba del trabajo.

Para mi sorpresa fue muy comprensiva conmigo y me digo que a ella también le gustaba el sexo y que podríamos probar cosas nuevas porque nuestra relación estaba cayendo en una gran rutina. Entonces acordamos ir a un local de swingers en los que las parejas tienen sexo liberal (siempre con protección) y aunque nos costó mucho dar el paso, finalmente probamos y desde ese mismo momento supimos que nuestro futuro estaba ahí.

Lo que os quiero decir es que no debéis dejar que los pensamientos os atormenten o penséis que la gente os va a tratar como a bichos raros, tenéis que volcaros en las personas que os quieren porque seguro que os ayudarán e incluso participarán en vuestras decisiones.


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